El Palacio de Versalles, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es todo un espectáculo y destaca por su exquisita arquitectura, sus jardines de ensueño y por supuesto por la mucha historia que aguardan sus muros. Fue ordenado construir en 1623, empezando como pabellón de caza para Luis XII y con posteriores ampliaciones que darían lugar al que hoy es el Palacio de Versalles y donde vivió Luis XIV tras ser coronado Rey de Francia.
El Palacio de Versalles fue todo un símbolo del poder durante la Revolución Francesa, pero fue saqueado y cayó en desuso. Actualmente se trata de uno de los lugares más visitados por turistas de todo elmundo. Además, es un lugar que se utiliza para las recepciones oficiales de Jefes de Estado que visitan Francia.
Gran parte de sus habitaciones, estancias y aposentos están abiertas al público. Podemos destacar la habitación del Rey, de la Reina, la capilla en la que escuchaban misa Luis XIV, Luis XV y Luis XVI. También se puede pasar a la ópera, que es donde los monarcas escuchaban música en privado, o a los majestuosos Salones de la Guerra y la Paz.
Pero si tuviéramos que destacar una sala especialmente afamada del Palacio de Versalles habría que hablar de la Galería de los Espejos. Posee unos 75 metros de longitud y un total de 375 espejos. En total, podemos ver hasta 17 espejos con forma de arco que se alinean con 17 ventanas desde las cuales disfrutamos de vistas a los jardines. Para la fabricación de estos se dedicaron más de 5.000 horas de trabajo, que se dice pronto.
Respecto a los jardines de Versalles, estos empezaron a construirse en el año 1661, pero hacerlos supuso una difícil tarea. Los terrenos estaban cubiertos por bosques y pantanos y se necesitaron unos 40 años y miles de trabajadores hasta que se logró el resultado actual. Los jardines abarcan unas 800 hectáreas en las que, además de árboles y plantas, podemos disfrutar con esculturas de mármol, estanques y fuentes.

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